Int. Leather Bar o el discurso de la libertad, el arte y la sexualidad.

Int. Leather Bar es un “documental” que nos habla sobre el retake de los 40 minutos censurados de la mítica película ochentera “Cruising” de William Friedkin. La cinta de hace 30 años era estelarizada por Al Pacino. La historia cuenta la historia de Steve, un detective que se infiltra en el mundo gay para atrapar a un asesino en serie.

Para poder ser exhibida al público, los productores y el director tuvieron que editar cerca de 40 minutos del filme; estas secuencias contenian escenas explicitas de sexo gay y los sensores de la época impusieron su ley. El material editado se mantiene oculto y sólo los involucrados en el rodaje son los que saben qué pedo con lo que se rodó. Añísimos después, la estrella James Franco junto a su amigo, el guionista Travis Mathews, deciden “recrear” los 40 minutos convocando a actores desconocidos para tal hazaña.

Y fue así como todos caímos en el juego de Franco y Mathews. Más allá del retake de las secuencias censuradas, el “documental” habla del mercado rosa, el esterotipo gay en el cine y la televisión, la libertad de expresión, la hipocresía del medio “artístico” y de alguna forma, la ambivalencia de la sexualidad humana. De los 40 minutos de duración, sólo 10 corresponden al morbo por el cual fuimos ayer: escenas de sexo gay explicito (las cuales podemos encontrar en cualquier web porno… ). La idea era “ver” a Franco mostrándose como nunca lo hemos visto, y pues grave error, ya que su figura aparece como una de las dos almas creativas del proyecto. Hordas de gays comprando boletos para ver a Franco en 4, en 3, de pie, de rodillas, mamando o qué sé.

De ahí se deriva la estocada que nos da James (nunca mejor dicho): el público no está acostumbrado a ver escenas gays. Olviden el sexo como tal, sino la representación del saber y sentir gay. Acudimos en masa para presenciar amor y sexo gay perfecto: hombres musculosos o atractivos alcanzando el climax por medio de mamadas, penetraciones, lambidas, mordidas. Y el espectador sólo consigue alguna erección o fantasear con toparte a un tipazo hermoso en los urinarios de la cineteca y que te someta como puta en la parte trasera de su carro ¿Con tan poco nos conformamos? ¿Recuerdan algún proyecto audiovisual DIGNO que hable sobre una relación GAY más allá del sexo? Yo sólo recuerdo 2 o 3, y cuento a Brokeback Mountain o Six Feet Under. Sus personajes homosexuales son el motor de la historia pero están construidos sobre un lienzo más grande, el cual habla de cosas más trascendentes, dejando la característica “gay” del carácter como un rasgo de su personalidad, no como su “todo”.

Y cuando nos venden “ser gay como un todo” es el acceso al mercado, la venta de un estilo de vida, la materialización de los sueños y fantasías, la consumación. Interesantes cuestiones que Franco tiene con su guionista y su actor principal. ¿Por qué no mostrar relaciones reales, escenas de sexo gay, personajes de carne y hueso, verosímiles, tangentes…? Tal y como dice JF en cierta parte del “documental”: “sería demasiado hipócrita, no llevaría gente a las salas y sí puedo apoyarme de Disney, lo haré”.

Otro de los arcos argumentales es el viaje que emprende el actor principal. Presenciamos como sus conceptos del sexo y la sexualidad se desboronan por las ideas preconcebidas con las que llega. El actor está rodeado de un grupo de interpretes que buscan la fama y conocer o fuckear con Franco. La troupe hace tambalear los valores, ideas y seguridad emocional con la que inicia el personaje, jugueteando con su sexualidad. Parte de este sentido cachondón, es por el atractivo elenco contratado para los retakes. Cada uno representa el cliché de los personajes que podemos encontrarnos en los cuartos oscuros.

Pero sin duda, lo que más me gusta de INT. Leather Bar es el sentido homenaje al filme que emula y guiños que notamos aquellos que conocemos Cruising: La novia omnipresente, el descenso del protagonista a 1 mundo desconocido para él y que termina por seducirlo, las escenas de baile y ligue son copia del filme original y el final ambiguo que nos coloca al personaje principal en una perspectiva que cambia su vida.

Los dos cineastas juegan con nuestra visión, nos atraen vendiendo algo y que resulta ser otra cosa y sobre todo es una voz sobre la libertad de expresión, el capitalismo y la eternA representación del esterotipo gay en el cine. Por cierto, al final de la función comenté a mis amigos que “probablemente” en la edición DVD/Blu Ray saldrían como extras los 40 minutos filmados… qué ingenuo y cliché soy.

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