El antihèroe y los demonios.

Uno de mis grandes defectos es mi terrible inseguridad. No sé sí sea parte del comportamiento inherente en mí o aquella parte de M3WO que huye de tragedias o malos ratos.

El fin de semana alguien, que se ha vuelto muy cercano, me detuvo en seco despuès de una diferencia que tuvimos. Èl me provocò con algo que sabìa que me molestarìa, pero yo, para evitar un conflicto, asentì a su razòn. Èl me mirò a los ojos y dijo: “¡Quiero escuchar qué es lo que piensas!”. Y bueno es verdad. Como resultado de grandes conflictos y problemas que he tenido en mi vida (como todos, pero creo que lo magnifico de màs) trato de evitar cualquier signo o alarma de inestabilidad. Y realmente puede ser contradictorio.

Me quedè reflexionando un buen rato sobre esa verdad… ¿Còmo obtener los resultados que quiero si me cierro a enfrentarme a la vida? He ahì mi primer error. Parte esencial de la existencia humana es batallar con lo que es impuesto. O en un plano màs “ideal” es negociar y mediar con aquello que nos molesta o nos pone en tierra.

Pero los demonios son poderosos y saben como atacar. Tambièn esta persona muy especial, me leyò algo que èl escribiò y que decìa màs o menos asì: “Tus demonios pueden despertar a los demonios de las otras personas… y las consecuencias pueden ser fatales”.

Mi punto de vista es que de ahì nace el màs profundo y sincero amor que puede existir. Cuando tienes a alguien que realmente te ama es, evidementemente, para pasarla bien y cuidarse. Pero tambièn es para tomarnos de los hombres, sacudirnos y gritar “No està bien lo que haces, te estàs apagando por algo que no es màs grande que tù”.

Èl, con toda la confianza que me ha tenido y el amor que me ha demostrado, ha tenido los huevos para decirme “Guillermo, no todo tiene que ser perfecto… no siempre todo tiene que ser como lo planeamos o buscar un efecto… Tienes que ser honesto con lo que necesitas y quieres…”

Parte de estos demonios es el miedo a perder a alguien. Encontrarme solo y vulnerable a aquello que me hace daño. No me refiero sólo al amor de pareja, también incluye el amor familiar o las relaciones con tus amigos. Encontrarse uno mismo y labrar su camino es generar algo en las otras personas. Algo que nos haga cuestionarnos, reflexionar y llegar a mutuos acuerdos. Muchas veces obtendremos un NO como respuesta. Tal vez alguna discusión necesaria. Pero será totalmente liberador porque logramos imponer nuestra voz.

Uno de los más grandes actos del amor es aceptar al otro con sus virtudes y defectos. Olvidamos esta norma porque queremos que todo sea virtud (luz) y nada de defecto (oscuridad, autodescubrimiento). Recordemos que la luz puede cegarnos; lo dulce, empalagarnos; lo virtuoso, marearnos…

En mi terapía de año y medio aprendí a confrontar lo que me provoca miedo o terror. Tal parece que al encontrarme lúcido, los demonios volvieron a hacer de las suyas. Y claro que era normal y lógico, porque saben que puedes crecer y volvernos mejores versiones de nosotros mismos. El famoso (y uno de mis próximos tatuajes) Meant To Be. Pero los demonios odian “el destinado a ser” ya que es su kriptonita más poderosa. Nuestra voz (aquella “pequeña” corazonada o susurro en la cabeza) es lo que el destino nos ha dado como arma para vencer al miedo, al terror de quedarnos solos, a los conflictos humanos.

De nueva cuenta los demonios me estaban cegando con luz para no ver y marearme. Les molesta verme bien…

Aplicando los términos del guionismo (una de mis pasiones): Un acto termina cuando el Incidente Incitador se va ampliando. Esto no quiere decir que nos conformemos con una salida fácil. Simplemente se debe cambiar radicalmente el equilibrio de fuerzas que existe en nuestra vida. La mayoría de las personas no se dan cuenta de sus problemas hasta que llega el Incidente Incitador. Se debe reaccionar ante el I.I ¿por qué? Se restaura el equilibrio de la vida… y los demonios podrían desaparecer por completo. Así que me armé de valor, escuché ese consejo e impusé mi voz a los temores que de repente se asoman en las bolsas de mis jeans desparramados. O que amenazan con cegarme con luz o con un velo llamado perfección. No hay nada más bello

Sólo necesite año y medio de terapia, un amor sincero y una tarde de domingo para darme cuenta.